Corazones latiendo

lunes, 30 de enero de 2012

3 años.

Años... Quien me iba a decir a mi, que llegaría el dia en el cual esté aquí viendo fotos, porque ya ni siquiera puedo verte... No puedo abrazarte, ni darte besos... No puedo hacer nada... No estas aquí... Hace tres años, justo tres años que te marchaste, que abandonaste este mundo para irte a descansar, porque ya habías luchado todo lo que pudiste con esa asquerosa enfermedad...
Y ahora todo quedará en el recuerdo, los momentos en el cual estabas tú y parecía que no había fin. Pero ese fin llegó y contigo se fue una parte de mi corazón. Puede pasar el tiempo, puede pasar los años, pero no habrá nadie como tú, nadie que te pueda remplazar ni nada...
Te echo de menos, y si hubiera sabido que el fin de tus dias estaría a la vuelta de la esquina, hubiera disfrutado cada segundo a tu lado... Pero ya es demasiado tarde, como para arrepentirse, me debería haber dado cuenta antes y no ahora.
Siempre te tendré en mi corazón y te tendré presente pase lo que pase, te quiero abuelo.
Pasa los años, pasa los días, pero tú eres estarás siempre presente, siempre en el recuerdo.

Cenizas que renacen.

Y es que cuando pienso que todo esta superado, vienes tú con esa sonrisa y con esos ojos que hacen que me vuelva de nuevo loca... Qué pierda la cabeza, que haga que piense en ti, y que recuerde esos maravillosos momentos...
Qué las cenizas vuelvan a renacer... Y deseo volver a tener esa mirada chocándose con la mía, y tus labios junto a los míos... Pero, de repente despierto y vuelvo a la realidad, y veo que ya es lo que tengo que acostumbrarme, a ver esa mirada, a ese pelo, esos labios y saber que en un tiempo fueron míos, y que ahora ya no es de nadie, a la espera de alguien, que seguramente no seré yo.

Libertad

Y de nuevo vuelves a tener esa sensación, esa sensación en las cuales las paredes se te hacen pequeñas, en que tu libertad se te escapan entre las manos, entre las rejas aparecen.
Te quedas sin aire, y te agobias cada vez mas...
Y ahí está la sensación de que todo se hace pequeño y tú estas en medio, sin poder hacer nada...
Paredes pequeñas, rejas, sin libertad alguna... Y unas voces en tu interior, jodiéndote cada vez mas... Y de repente despiertas del sueño. Las paredes siguen igual de grandes, pero para ti son cada vez mas pequeñas, las rejas y las voces son aquellas personas que no te dejan libertad, que no has echo nada para permanecer allí...
Qué te da la sensación que nadie te entiende, y quienes hablan contigo es para fastidiarte mas... Pero no lo entiendes, no sabes en ese momento nada, ni siquiera la gente a la cual se lo explicas, y pasas de todo... Hasta que llega un momento y hay una brisa, un cielo abierto, que es cuando aparece esa sonrisa, o esa mirada... Pero cinco segundos mas tarde eso desaparece y se vuelve todo negro... Hasta que llegue de nuevo, un nuevo amanecer y vuelva a ser como antes, mientras tanto solamente te toca esperar.... Como siempre.